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Actualmente se puede afirmar que en España cada 3 minutos una persona sufre un accidente vascular cerebral, mientras que cada 15 minutos se produciría una muerte por ictus, situándolo como la segunda causa de mortalidad global y la primera en la mujer. Es la causa más importante de discapacidad a largo plazo en el adulto, la segunda causa de demencia, la más frecuente de epilepsia en el anciano y una causa frecuente de depresión. La tendencia en el resto de paises occidentales es similar. Ya en el año 2003 la tasa de incidencia de ictus estaba situada en los 268 casos por 100.000 habitantes pero los datos que se van recogiendo a posteriori constatan un número creciente de casos con una perspectiva demoledora. La prevalencia es del 7,5% para ancianos mayores de 65 años (unos 400.000 ancianos afectados en la actualidad). Las tres cuartas partes de los supervivientes son mayores de 65 años. Se estima que para el año 2030 podría haber en nuestro país en torno a las 740.000 personas supervivientes a un ictus con diferentes grados de afectación.

Se calcula una tasa de mortalidad de aproximadamente un 20% durante la cuatro primeras semanas tras el acv, una recuperación completa en el 30% de los casos y secuelas físicas (hemiplejía), trastornos de la comunicación o alteraciones neuropsicológicas (afectación cognitiva) en el 40-50% restante.

El concepto “tiempo es cerebro” expresa que el tratamiento del ictus debe ser considerado como una emergencia médica, de ahí la reciente implantación del “código ictus” en nuestro territorio nacional (PASI). Las enfermedades cerebrovasculares más importantes son el ataque isquémico transitorio (AIT), el ictus y la demencia vascular.

Ictus Informacion

 

Se emplea el término ictus como sinónimo de accidente cerebrovascular (acv/avc). La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el ictus como un síndrome clínico, presumiblemente de origen vascular, que se caracteriza por el desarrollo rápido de signos de afectación neurológica focal (algunas veces global) y que duran más de 24 horas o llevan a la muerte. La definición clásica de ataque isquémico transitorio (AIT) como síndrome clínico que se caracteriza por una pérdida aguda de funciones cerebrales focales u oculares que duran menos de 24 horas ha siso debatida recientemente por la American TIA Working Group, que propone un criterio temporal de menos de una hora (no evidencias en TC/RM). En cualquier caso, una vez descartado el AIT se habla de infarto cerebral establecido. Este déficit neurológico puede estar producido por una isquemia cerebral (infarto por oclusión de una arteria) o por una hemorragia (ruptura de un vaso), sin olvidar su localización, extensión y la edad de aparición (mayor de 65 años). La focalidad neurológica se representará en forma de déficits motores o sensitivos, disartria, disfunción cortical superior (afasia, apraxia, agnosia, negligencia, alteraciones funciones superiores) y otros como la ataxia, diplopía, etc.

Tanto en nuestro país como en el resto de paises occidentales, la mayor proporción de accidentes cerebrovasculares (acv) corresponden a la tipología isquémica (80%). En lineas generales tendrán mejor pronóstico que los hemorrágicos.

 

El 15-20% restante representa al número de casos de acv hemorrágicos, que de inicio suelen acompañarse de vómitos, cefalea intensa y pérdida de consciencia por la afectación de zonas más profundas del cerebro.

En el año 1996, la Organización Mundial de la Salud y el European Stroke Council elaboraron la “Declaración de Helsinborg” en la que se señalaba que la Unidad de Ictus (UI) ofrece el cuidado más efectivo del ictus agudo, apuntando como objetivo para el 2005 el que todos los pacientes con ictus agudo tuvieran fácil acceso a una evaluación y tratamientos especializados en UI.

Si a todo lo expuesto hasta ahora le añadimos el coste sanitario que puede originar esta “epidemia silenciosa” es indiscutible la necesidad urgente de implantar unidades de ictus en todas las grandes provincias andaluzas, y es aquí donde nosotros los fisioterapeutas tenemos nuestro papel como miembros de estos equipos multidisciplinares.

 

Comenzaremos por la definición de los niveles asistenciales del ictus en fase aguda, según el PASI: hospitales con equipos de ictus, constituyendo el nivel más básico aunque deben contar con un fisioterapeuta especializado dentro del equipo; hospitales con unidades de ictus donde ya se podría realizar la fibrinolisis y en tercer lugar, los hospitales de referencia para el diagnóstico y tratamiento del ictus (como ejemplo, hospital del Mar y la Esperanza, Barcelona).

En lo referente al proceso neurorehabilitador es limitado en el tiempo y orientado por objetivos, dirigido a permitir que personas con discapacidad consigan un nivel funcional mental, físico y social óptimo, y a proporcionarles las herramientas para cambiar su propia vida. La rehabilitación del paciente con ictus tiene como objetivo fundamental tratar la discapacidad para conseguir la máxima capacidad funcional en cada caso y facilitar la independencia y la reintegración en el entorno familiar, social y laboral.

El equipo de rehabilitación necesario para atender a pacientes con secuelas de ictus está formado por un equipo multidisciplinario de profesionales (fisioterapeutas, enfermeros, terapeutas ocupacionales, neuropsicólogos, trabajadores sociales y logopedas) que trabajan coordinados por un facultativo experto en acv para alcanzar los objetivos fijados previamente.

El paciente y su familia/cuidador deben estar implicados en el proceso de rehabilitación.

La adherencia a protocolos/guías de rehabilitación del ictus mejora el resultado funcional y la satisfacción del paciente con el tratamiento recibido (Duncan et al, 2002; Reker et al. 2002).

La rehabilitación tiene que empezar tan pronto como se haya establecido el diagnóstico y se haya asegurado el control del estado vital. Las necesidades de rehabilitación de cada paciente debn ser evaluadas a las primeras 24-48 horas del ictus (nivel C de evidencia). Un inicio precoz durante la primera semana proporcionaría mejores resultados (nivel B de evidencia).